Los beneficios de la escritura a mano

Los beneficios de la escritura a mano

Concentrarnos sin distracciones.

¿Cuántas veces vas al móvil a apuntar algo en el bloc de notas y terminas 20 minutos en Instagram… y luego ni siquiera recuerdas qué ibas a apuntar en primer lugar?

La tecnología nos distrae. Muchas veces las alarmas para recordarnos una tarea o una cita nos sacan de lo que estábamos haciendo. También pasa con el sonido del correo electrónico y todo el “ruido” que genera la tecnología con la intención de ayudarnos.

Y, por supuesto, las redes sociales, diseñadas para que “perdamos” tiempo en ellas, nos quitan mucho tiempo y perdemos el foco de lo que estamos haciendo.

Todo este ruido —en el que, sin quererlo, atendemos a más de una cosa a la vez— nos lleva a la multitarea (multitasking), que aumenta el cortisol y, con ello, la ansiedad y el estrés.

Por eso, muchos expertos en planificación recomiendan tener momentos de planificación lejos de la tecnología (y, si es posible, con el móvil lejos o en silencio). Esos minutos que dediques a planificar te ayudarán a focalizarte en lo realmente importante y a cortar las distracciones.

Recordar mas y mejor las cosas

El simple hecho de escribir algo —por más automatizado que lo tengamos— requiere un proceso neurológico más complejo que teclear.

Que la mano tenga que moverse de cierta forma para generar una “a”, una “s” o una “m” hace que intervengan muchas partes del cerebro. Eso nos obliga a prestar más atención y, por tanto, a recordar mejor.

Seguramente te hayas encontrado con una nota en el móvil (un código, una palabra suelta) y no tienes ni idea de qué era. Y, sin embargo, si lo encuentras escrito en un papel en tu bolsillo, sí recuerdas de qué se trata.

 El poder de un post-it.

Si apuntas algo en un post it y te lo pegas en el ordenador…. ¿Hay algo más efectivo que eso?


Escribir a mano nos ayuda a a desarrollar ideas y aprender

 

Hay muchos estudios que muestran que los estudiantes que toman apuntes a mano aprenden más que los que los toman en un ordenador. Quienes escriben a mano suelen sintetizar y elaborar con sus propias palabras lo que están oyendo. Eso implica un procesamiento mayor que cuando tecleamos, donde tendemos a escribir de forma más lineal lo que oímos.

Esto se puede trasladar a cuando tenemos una idea y queremos desarrollarla, o al inicio de un proyecto cuando queremos entender sus etapas. Nuestra mente no es lineal, y cuando estamos creando o pensando, es importante tener un formato que se adapte rápido al recorrido no lineal de nuestros pensamientos.

Es muy  fácil agregar símbolos, flechas o columnas cuando escribimos, sin estar limitados por formatos más rígidos como los de algunos medios digitales (Word, Google, Canva). Hacer un círculo alrededor de una palabra es inmediato; en un editor, aunque sea posible, suele requerir buscar opciones en menús.

También es infinitamente más fácil añadir una nota al lado de algo escrito, poner un asterisco o resaltar con un color. Y esas “llamadas de atención” nos ayudan a recordar lo que escribimos y el conocimiento que sacamos de ello.

Todo esto es especialmente útil para hacer brainstorming, desarrollar las etapas de un proyecto, planificar un año o abordar tareas de planificación más complejas.

Despejar la mente

No hay nada más fácil que escribir en un papel algo que recordamos súbitamente (como “llamar a alguien”), o sentarnos a pensar en todo lo que tenemos que hacer y volcarlo por escrito. Muchos métodos de planificación empiezan con este simple primer paso.

Es verdad que las notas del móvil o del ordenador a veces cumplen esa función, pero muchas veces es más rápido hacer ese gesto simple: coger el primer papel que ves, apuntarlo y seguir… sin abrir una app y, de paso, distraerte en Instagram.

Es más sano

Estar frente a una pantalla todo el día puede provocar dolor de cabeza, ojos fatigados, ansiedad y malas posturas. Por eso, tener un sistema híbrido —mezclando momentos de “papel y lápiz” con planificación digital— ayuda a reducir estos efectos.

Conclusión.

Tener un sistema híbrido, donde hacemos parte de nuestra planificación a mano y el resto en el ordenador, es muy útil. Lo importante es encontrar en qué momentos nos beneficia cada uno.

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Diferentes tipos de planificación
Maria Kent Morton

Diferentes tipos de planificación

Existe muchas metodologías desarrollados por expertos (y no tanto!) para planificarnos mejor. 

Personalmente creo que todas son muy buenos para algunos aspectos, pero combinarlos entre sí, y adaptarlos a tu situación específica, es lo ideal.

En este artículo haré un resumen de los que a mi me han servido y de los cuales he cogido diferentes aspectos para adaptarlos a las diferentes situaciones de planificación de mi empresa.

Listas de Tareas (To Do lists).

Las listas de tareas son muy beneficiosas si las utilizas como 'vertedero' de tareas para despejar la cabeza de todas esas cosas que se te van ocurriendo durante el día, o cuando lo haces de un modo más intencional, de sentarte a escribir lo que tienes que hacer.

Pero son un arma de doble filo. En las listas de tareas no hay prioridades, no hay limites de tiempo y mucho menos una categorización donde decidas que ciertas tareas no las realizarás.

Por ello creo que es fundamental tener un sistema donde clasificar todas estas tareas. A continuación te dejo 2 herramientas muy interesantes para aplicar cuando te enfrentas a todas esas acciones en tus listas de tareas:

 El principio de Pareto


El principio de Pareto establece que el 80 % de los resultados provienen del 20 % de las acciones. Es decir, que si puedes indentificar de tus tareas cual es ese 20% que te ayudará a generar mayor cantidad de resultados, podrás priorizar esas tareas.

También se aplica al tiempo. Seguramente el 80% de tu tiempo, lo dediques a realizar las tareas que aportan el 20% de tus resultados. Identificar esos grandes consumidores de tiempo te ayudarán a liberar tiempo.

La matriz de Eisenhower

La matriz de Eisenhower es un método muy sencillo para priorizar y clasificar tus tareas. Eisenhower citó una vez en un discurso a un rector de una universidad diciendo  “Tengo dos tipos de problemas, los urgentes y los importantes. Los urgentes no son importantes, y los importantes nunca son urgentes”

Más adelante Stephen Covey utilizó este concepto para desarrollar esta matriz.




Bullet Journaling

El Bullet Journaling es un método muy interesante para ordenar y clasificar las listas de tareas. Además el método permite combinarlo con lo que necesites (desde apuntes en una conferencia a hábitos de agradecimiento o seguimiento de rutinas). 

Si te has encontrado con imágenes súper bonitas de Bullet Journaling con unos calendarios hechos por artistas, no creas que de esto se trata el método. El hacerlo bonito puede ser un momento creativo que dedicas a ti si te resulta atractivo, pero no lo descartes por esto si lo artístico no es lo tuyo.



Time Blocking

Time Blocking es una herramienta muy visual para poder adjudicar un tiempo específico a cada tarea. Es muy interesante para conocer cuánto tiempo realmente nos llevan las diferentes tareas, y cuántas somos capaces de hacer en el día. Conocer esto, nos ayuda a priorizar tareas, ayudando a establecer cuáles deben ser delegadas o eliminadas por falta de tiempo.


Kanban

Knaban es un sistema creado para el trabajo en equipos. Pero puedes adaptarlo a diferentes tareas específicas que tengas en tu día a día si no trabajas en equipos.

En el vídeo te enseño cómo lo aplico con la creación de contenido en las redes sociales. También puedes usarlo definiendo diferentes etapas de un proyecto, las cuales contendrán tareas específicas dentro, y así puedes de un vistazo ver cómo avanza el proyecto a grandes rasgos, e identificar las áreas o etapas que se retrasa.


 

 Conocer estos métodos y aplicarlos a diferentes áreas de tu planificación son muy útiles, siempre que los ajustes a ti y a tus necesidades. 

¿Cómo planificar cuando no sabes en qué consiste tu proyecto?
Maria Kent Morton

¿Cómo planificar cuando no sabes en qué consiste tu proyecto?

Muchas veces nos enfrentamos a proyectos que a priori no sabemos en qué consisten, por lo cual planificar su ejecución es muy difícil.

Existe una 'filosofía' muy útil para esto que es el concepto AGILE (y en software su utiliza mucho la metodología SCRUM que se basa en este concepto). Ambos son muy útiles para proyectos que cambian muy rápidamente, o son muy complejos, y son ideales para su aplicación en equipos. 

Pero su filosofía también se puede aplicar en proyectos pequeños o personales. Aquí te dejo mi adaptación, que no es precisamente una adaptación del método en sí, sino que se basa muy ligeramente en su filosofía, y en mi experiencia pasada con estas metodologias de trabajo.

Como ejemplo voy a definir que el proyecto es: " Cambiar el método de facturación "

1. Definir el macro

En primer lugar, tienes que entender qué importancia tiene este proyecto en tu empresa: 

  • es fundamental?
  • sería ideal implementarlo?
  • es completamente secundario?

Esto te ayudará a definir el tiempo que le dedicarás por día o por semana a este proyecto.

Lo segundo es definir una fecha de inicio y de terminación. Hay 2 tipos de fechas límites:

  • límite 'duro' como puede ser una entrega definida por el cliente
  • o un límite 'blando', tú pones esa fecha tentativamente (basada en la importancia del proyecto y tu tiempo disponible), pero si necesitas cambiarlo puedes hacerlo. 

De cualquier modo es muy importante poner fecha de fin. Así no lo dejas en el limbo del tiempo, y defines cuándo lo ejecutarás.

2. El método: poco a poco, iterando cada vez.

Una vez definido esto, la premisa más importante es la de definir siempre pequeñas iteraciones.

En el proyecto de ejemplo 'cambiar el método de facturación' si no sabes ni por dónde empezar, entonces es bueno agendarte un par de horas para empezar a dedicarle a este proyecto. Esto será la primer iteración.

Para cada iteración hay que definir un objetivo, uno muy sencillo, que muchas veces se responde con un 'sí o no' (principalmente al inicio).

En el ejemplo del cambio de facturación, la primer iteración puede ser dedicar un par de horas a investigar qué apps existen y el objetivo puede ser: "haz encontrado alguna app que pueda servir?" Si la respuesta es no, entonces agenda nuevamente un par de horas para seguir investigando y vuelve a repetir la pregunta.

Si por el contrario, la respuesta es "si", entonces agendas un par de horas para dedicarle un poco de tiempo a entender esa app. El objetivo aquí sería: "Crees que es la app adecuada?". Si la respuesta es "no" vuelves a dedicarle tiempo a investigar, con el mismo objetivo, si la respuesta es "si", seguramente ya tienes un objetivo más claro para la siguiente iteración (como puede ser rellenar los datos de la app, reunir documentos, hacer las primeras pruebas), todo dependerá de cuánto hayas avanzando en esa iteración y el tiempo disponible para la siguiente iteración. 

Es muy importante también poder parar y redefinir objetivo/iteración:

  • En el caso de que hayas agendado 2 horas para una iteración, y a los 15 minutos te das cuenta que no vas por buen camino, entonces es momento de cambiar en seguida: nuevo objetivo, nueva iteración. 
  • Puede que también algo que creías que te llevaría 2 horas, te lleve menos tiempo. En este caso: ¡define la siguiente iteración/objetivo!

Estas continuas iteraciones, con sus respectivos mini objetivos, te dan una guía de por dónde ir avanzando. A medida que vas iterando, vas entendiendo cada vez mejor el proyecto y los objetivos se van volviendo más específicos. 

El tener una fecha límite del proyecto es importante para no seguir con estas iteraciones hasta el infinito. A veces "mejor hecho que perfecto",  y sin duda "mucho mejor hecho que no hecho". ¡Siempre hay lugar para mejorar!

4 herramientas para planificarte mejor
Maria Kent Morton

4 herramientas para planificarte mejor

¿Cómo organizarte mejor? En este artículo te enseño como pasar de una lista de tareas sin fin a una agenda organizada donde priorizas las tareas que realmente importan, descartando aquellas que sólo consumen tiempo y no aportan a tus objetivos. Te enseñaré herramientas que te ayudan a priorizar las tareas importantes, cómo asignarles tiempos razonables y cómo  llevarlo todo a la Agenda Inteligente.