Mindfulbeauty

por Ingrid Pistorno, Psicóloga

Cuando os hablo de mindfulbeauty, os hablo de la emoción y de la sonrisa que se nos dibuja al observar la belleza en todo lo que tenemos alrededor.
El entorno es exterior pero no superficial porque redunda en nuestro interior.

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Petrit Halilaj. Palacio de Cristal, Museo reina Sofía, Madrid.

Heredé de mi abuela paterna el gusto por los complementos y el aprendizaje de que una única prenda podía hacernos brillar o desaparecer. Aún así, no era consciente de la universalidad de los pañuelos hasta que se lo leí a María Kent. Bufanda, chal, toquilla, velo o mantón, son prendas que se usan desde siempre. Para abrigar, ocultar o resaltar.

La joven de la perla. Johannes Vermeer. Mauritshuis, Den Haag, Netherlands.

La joven de la perla. Johannes Vermeer. Mauritshuis, Den Haag, Netherlands.

Mindfulbeauty es muchas cosas, es color, olor, tacto y sabor. Es poner atención en los detalles y cuidar lo cotidiano.

Los colores influyen en nuestro estado de ánimo y viceversa.
Se habla de la elegancia del negro o la pureza del blanco pero lo que nos da energía o nos apacigua es el resto de la gama cromática. 
Rodeémonos de tonos neutros que nos mantengan en calma pero no olvidemos añadir esa pincelada de color que nos alegre el día.

Puente Japonés. Claude Monet.

Puente Japonés. Claude Monet.

El negro está bien en su justa medida, para la noche, para estilizar y para equilibrar. Los grises vamos a dejarlos para el cielo encapotado y abusemos del blanco porque transmite paz, limpieza, sencillez y porque nos hace brillar.

El rojo empodera, es el color de la sangre y de la pasión. No pueden faltar pequeños objetos dentro de esa gama cromática en casa y una barra de labios en un tono carmín es, sin duda, lo que necesitamos ponernos el día que nos despertamos regular.

Amarillo es el color del verano, de la alegría, de la sorpresa y de los polos de limón.

El azul transmite calma y elegancia, además es el color del cielo, del mar y de los ojos de alguno que nos roba el corazón, ¿qué más se puede pedir?

El naranja es el color de la creatividad y el del zumo que nos da fuerzas por la mañana. Pintemos de ese tono las paredes de la habitación donde nos queramos inspirar.

El verde es mi favorito, según que cantidad lleve de amarillo o de azul invita al sosiego o al ajetreo. Es el color de la esperanza, de lo natural, de la salud y de la felicidad.

Busquemos objetos coloridos, flores, pañuelos, tazas, libretas o zapatos. Escuchémonos cada día y elijamos en función de como nos sintamos, los que nos emocionen o nos tranquilicen.
Si nos despertamos eufóricas, un beige o un gris anodino no van a empañar nuestro día pero si hemos amanecido torcidas, nos toca abusar del naranja o de un turquesa resultón.

Para estar bien necesitamos vernos bien. Nunca subestimemos el efecto buena cara, si queremos deslumbrar tengamos en cuenta que el blanco rejuvenece y que el fucsia y el verde musgo son tonos universales, que favorecen a todos los tonos de piel.

¿Os habéis parado a pensar cuál es el color que os hace sonreír? 

 

Autora: Psicóloga Ingrid Pistorno